4 DE FEBRERO DÍA MUNDIAL CONTRA EL CÁNCER

 

Cada 4 de febrero, la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud apoyan a la Unión Internacional de Lucha contra el Cáncer en la promoción de formas de disminuir la incidencia mundial de la enfermedad. Los temas más divulgados son la prevención del cáncer y la mejora de la calidad de vida de las personas que lo padecen.

 

En los tres continentes americanos el cáncer constituye la segunda causa de muerte. Se calcula que en 2020 4 millones de personas fueron diagnosticadas de cáncer y 1.4 millones murieron por la enfermedad.  A nivel mundial, se estima que hubo 20 millones de nuevos casos de cáncer y 10 millones de muertes por cáncer. Más del 70% de todas las defunciones por cáncer se producen en los países de ingresos bajos y medios, cuyos recursos para la prevención, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad son limitados o inexistentes.

 

La incidencia del cáncer puede disminuirse mediante la implementación de estrategias para su prevención, despistaje, pronta detección, tratamiento y facilidades para el acceso a los cuidados paliativos. Los factores de riesgo comunes para el cáncer, los cuales pueden ser modificados, también son factores de riesgo para otras enfermedades no transmisible. Estos factores de riesgo son, básicamente, el tabaquismo, el bajo consumo de frutas y verduras, el consumo de alimentos elaborados ricos en grasas, azúcar y sal, el abuso de las bebidas alcohólicas y la vida sedentaria. También hay algunos factores de riesgo específicos para el cáncer como lo son algunas infecciones crónicas, entre ellas el virus del papiloma humano (VPH) que puede provocar el cáncer del cuello uterino, las hepatitis B y C que puede producir cáncer de hígado y el  Heliobacter pylori que puede conducir al cáncer del estómago. Otro factor de riesgo prevenible está constituido por los carcinógenos ambientales. 

 

Entre un 30 y 40 % de los tipos de cáncer se pueden prevenir y por ello la Organización Mundial de la Salud exhorta a los gobiernos de los países miembro a implementar políticas de salud pública destinadas a estimular en la población el asumir un modo de vida saludable como la opción más fácil para prevenir el cáncer. Actualmente el cáncer del cuello del útero, el de mama y el colorrectal pueden ser detectados a tiempo y tratados eficazmente mediante programas de despistaje, detección  temprana y facilidades para el acceso al tratamiento oportuno.

 

Es mentira que el cáncer sea una enfermedad incurable. Además de la adopción de un modo de vida saludable, evitando la exposición a los factores de riesgo que pueden contribuir a desarrollar un cáncer, el control médico dos veces al año para el despistaje o detección temprana, junto al tratamiento a tiempo, son factores fundamentales para que el paciente afectado por esta enfermedad pueda vencerla.

 

Es necesario tener presente que ante la aparición de síntomas tales como un cambio en los hábitos intestinales (diarrea o estreñimiento frecuentes), pérdida de peso sin motivo, inapetencia, sangre en las heces o en la orina, náuseas o vómitos recurrentes, dolor persistente en algún lugar del cuerpo, inflamación de los ganglios linfáticos, cambio de aspecto y tamaño de algún lunar, cansancio o fatiga, entre otros, se debe acudir a la consulta médica pues el médico es la única persona capacitada profesionalmente para realizar análisis que puedan despistar o diagnosticar a tiempo el cáncer.

 

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